EXPERIMENTAR LOS CONCEPTOS

Los conceptos establecen un orden, una cualidad interna que formaliza la sintaxis de cada proyecto: una identidad. Cuando percibimos los varios fragmentos de una obra a través de nuestros sentidos, la idea nos permite componerlos con una lógica coherente. La arquitectura nace cuando los conceptos se entrelazan con nuestros sentidos.

EL LUGAR Y EL USUARIO

El emplazamiento de un edificio es uno de los ingredientes más importantes para su diseño. Es su base física y conceptual. Entendemos el edificio como parte de un entorno —integrado— y que aporta significado a su situación. La arquitectura no trata tanto de colocarse en el paisaje, sino de descubrir el lugar y explicarlo al usuario. El relato de la arquitectura ha de ser una experiencia poética y sensible entre el contexto y el visitante.

LA LUZ Y LOS MATERIALES

Nuestra arquitectura quiere estimular la experiencia del espacio, el tiempo, la luz y los materiales. Estos fenómenos pueden ser sentidos en cualquier habitación: los rayos solares a través de una ventana, la luz difusa de una nube pasajera, el color y los reflejos de los acabados de una pared, la textura rugosa del suelo, la brisa refrescante que entra por una puerta… todos estos elementos tienen una relación integral con la obra. Los materiales de la arquitectura se comunican entre ellos, como instrumentos musicales en una composición. Los fenómenos naturales que se pueden sentir sobre los materiales de un ambiente concreto, provocan un sentimiento de excitación y joya.

SOSTENIBILIDAD Y EFICIENCIA

Para nosotros es una responsabilidad tener una clara visión sobre la eficiencia de un proyecto, tanto a nivel energético como económico. Entendemos que la aproximación sostenible a la construcción es una obligación para el bien del futuro de nuestro entorno. Un diseño imaginativo es fundamental para la innovación de una arquitectura más respetuosa con el medio ambiente y nuestras futuras necesidades.